martes 24 de noviembre de 2009

Dulces Recuerdos...


Al alba...

Nada más delicioso que ir a misa de alba con la abuela.
El desayuno se tomaba de pie y en la cocina; salíamos corriendo, todavía con las telarañas del sueño en los ojos y tropezando en la calle con el cielo lleno de luceros.
El camino se llenaba del ruidito de los rosarios y el cuchicheo de los vecinos.
En mi recuerdo aún, la iglesia en penumbra, y el aroma a incienso, a flores y a cera.


En mil colores...

El Xocbichuy era el tejido predilecto de la abuela.
La palabra quiere decir “hilo contado”.
Se teje sobre un cañamazo que por aquí se le llama canevá.
La abuela bordaba con xocbichuy las cenefas que adornaban la orilla y las mangas de sus hipiles.
En esta tarea gastaba semanas, aun meses, pero, al fin, se daba gusto de lucir los dibujos de sus ternos en ferias y vaquerías.

Sueños de trapo...

¡Qué lindas, qué humildes y qué inocentes eran las muñecas de
trapo!
Mi abuela las hacía con retazos de tela y madejas de hilaza
para divertirme y que me hicieran compañía.
Entre mis recuerdos vaga la imagen de mis muñecas arrullándose en mis brazos,  nada era más tierno…
Casi siempre las dos nos quedábamos dormidas:
Yo con los ojos cerrados y la muñeca con los ojos abiertos.
Ambas nos poníamos a soñar.

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miércoles 18 de noviembre de 2009

Puhuy...

"Caminante, caminante
que oyes el canto triste
de la paloma azul
y el grito tembloroso
del pájaro puhuy".


 
Si alguna vez has mirado el plumaje del tapacamino -ave peculiar del Camino Real- te habrás fijado que es feo y que entre todas las aves es la más fea, y bueno pensarás también ¿por qué se atraviesa entre tu paso?
Según nuestros abuelos sucedió lo siguiente:

Resulta que al Señor Todopoderoso se le ocurrió nombrar a la reina de las aves y para ello organizó un concurso en el cual participaron todos aquellos que de alguna o de otra manera mostraran sus atuendos, habilidades, destrezas y un sin fin de valores que impactaran y con todo ello ser la reina de las aves.

Y comenzaron los preparativos; unos por su bello canto decían estar seguros de ganar tan prestigiado trofeo, otros por su vuelo fantástico que al surcar los aires dibujaban estampas coreográficas dignas más que de un aplauso, otros por la mentalidad tan extraordinaria que tenían; en fin tantas y tantas cosas que preparaban cada una de las aves y no faltó una de aquéllas que valiéndose de trampas pretendía ganar.

Y bien en aquel entonces el puhuy o tapacamino era un ave de todas la más hermosa, tan bello tenía el plumaje que a las demás aves llenaba de envidia, su canto era esplendoroso; surcaba los aires, como potente cometa, dejando al pasar una silueta de ave noble, ingenua, puesto que las demás aves no se comunicaban con ella; entonces el pavo real, una ave que en aquella ocasión vestía desarrapante pues tenía por vestidura un plumaje tan feo que inspiraba críticas, se dirigió hasta el tapacaminos y le dijo:

-Oye, me invitaron a un concurso en el que debo portar un plumaje muy bonito como el tuyo. ¿Me prestarías tu traje?
Contestó el puhuy:
 -¿No crees que es muy grande para ti?
-No-, contestó el otro.
-Total es sólo por unos días, después te lo regresaré-, insistió.
-Si en el concurso resulto ganador, tú serás mi suplente en caso de que me enfermara, además serás por siempre mi mano derecha-

Grande era la credulidad de esta ave que no lo pensó dos veces y dijo:
Está bien, pero conste que terminando el concurso me lo regresarás y luego, seré tu mano derecha.

-Sí-, dijo el pavo real, sonriente.

Se intercambiaron los trajes y tan grande era el pavo real que apretado le quedaba el traje, en tanto que al tapacamino le quedaba ancho.

Así transcurrieron los días y el cuerpo y al traje se acostumbraban y por fin, llegó el día esperado en que se llegaría a saber quién gobernaría a todas las aves.

Y comenzó tan anunciado concurso.

Se inició con los trinos; con los cantos más maravillosos, aquellos que envuelven al corazón, el murmullo de aquéllos era tan magnífico que un juez parecería incompetente a la hora de calificar; luego las habilidades, unos volaban y dibujaban fantásticos bosquejos de árboles, ríos, mariposas, entre otros; otras construían nidos. Su habilidad era tan magnífica que era imposible detectar falla alguna en los nidos.

Después siguió la belleza; y allí estaba el impostor, el pavo real, esa ave que con traje ajeno presumía belleza y más al abrir la coleta parecía que sus plumas llevaban luciérnagas pegadas en tan especial ocasión.

El concurso culminó con la demostración de la capacidad intelectual, en donde las respuestas y preguntas giraban en torno a adivinanzas, problemas e intuiciones.

Y después prosiguió la larga espera, en donde el nerviosismo de unos y la seguridad de otros se reflejaba en actos y en rostros. Entonces se dijo el nombre de los ganadores.

En primera instancia se nombró al tercer lugar: al sakpakal o torcaza por su canto, después a la yuya pues construye su nido de manera extraordinaria y se le otorgó el segundo lugar; y la hora de la verdad llegaba y con ella la desesperación aún más; y se dijo:

-El primer lugar por tanta belleza es para el pavo real. Esta ave, será de ustedes la reina de todas las aves-.

Pasaron los días y el tapacamino esperaba su traje, en eso se le atravesó la torcaza y le preguntó el por qué vestía tan feo y le contó todo, la torcaza sólo le dijo que el pavo real ya había ganado y que el concurso por lógica había finalizado.

Entonces corrió con la reina de las aves a reclamar sus derechos, aquellos tan falsos que un día el pavo real prometiera y eran tan falsos estos derechos y palabras que negó haber dicho algo el estafador;entonces el puhuy sólo le pidió su traje y el otro se negó a regresarlo, discutían y no quería regresarlo el pavo real y dijo el puhuy:

Si no me devuelves mi traje ¡te mato! y después te dejo desnudo.

Entonces el pavo real voló y voló y, el puhuy se dispuso a seguirlo pero el falso volaba tan rápido que se perdió por el bosque...

Por eso si el puhuy se te atraviesa sé amable porque en su grito, sólo te dice:
-¿No has visto al pavo real?, ¿no has visto a ese impostor que me robó mi traje?

Si tú lo ves o si se te atraviesa por el camino dile lo siguiente:

-Se fue por allá, entre aquellos árboles ...

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jueves 12 de noviembre de 2009

El enano de Uxmal


En la aldea de Kabán vivía una vieja con fama de bruja. Cierta vez encontró un huevo pequeñito y llena de alegría lo guardó en un sitio tibio y oscuro.
Todos los días lo sacaba para contemplarlo y acariciarlo.
Y sucedió que después de varias semanas, el huevo se abrió y nació un niño.
La bruja lo arrulló, pero como no podía alimentarlo buscó una mujer recién parida.
Vino la mujer y amamantó al niño como si fuera su propio hijo.
Al ver tanta ternura la bruja le dijo:
-De hoy en adelante tú serás la madre y yo seré la abuela.
El niño creció un palmo y no más y, en poco tiempo, cambió de aspecto; tuvo barba y se le hizo grande la nariz. Era, pues, un enano.
Cuando la bruja se dio cuenta de esto, quiso más a la criatura.
Como la mayor parte del tiempo la bruja permanecía junto al fogón, el enano sospechó que algún misterio guardaba aquel sitio y así se propuso averiguarlo. En un descuido de la bruja, hurgó en la cenizas y tropezó con un tunkul [instrumento de percusión hecho con un tronco hueco].
En cuanto lo tuvo en sus manos, lo golpeó y su sonido se oyó a mucha distancia. Al oír tal ruido, la bruja vino, se acercó a su nieto y le dijo:
-Lo que has hecho ya no tiene remedio. Pero te digo que no pasará mucho tiempo sin que sucedan cosas que llenarán de espanto a la gente y tú mismo te verás envuelto en sus consecuencias.

El enano contestó:

-Yo no soy viejo y las veré.

La bruja replicó:

-Yo soy vieja y las veré también.

El rey de Uxmal y sus consejeros sabían que el ruido de aquel tunkul anunciaba el fin del reinado; pero éstos, por no afligir a su señor, le dijeron:

-Lucha contra tu destino

-¿Cómo?-preguntó el rey.

-Busca al que tocó el tunkul; acaso de sus labios oigas la verdad que necesitas.

El rey ordenó que sus guardias salieran en busca del que tocó el tunkul; y después de mucho andar, lo hallaron y lo trajeron al palacio. Al ver al enano el rey le dijo:

-¿Qué anuncia el ruido de ese tunkul?

-Tú lo sabes mejor que yo-contestó el enano.

-¿Me puedo librar de que se cumpla la profecía?-preguntó el rey.

-Manda hacer un camino que vaya de Uxmal a Kabán y cuando esté listo volveré y entonces te daré mi respuesta-dijo el enano.

El camino quedó hecho en poco tiempo y por él vinieron el enano y la bruja. Entonces el rey preguntó al enano:
-¿Cuál es tu respuesta?
-La sabrás si resistes la prueba que te pondré.
-¿Cuál es?
-Que en tu cabeza y la mía se rompa un cocoyol [fruto de hueso muy duro]
-Está bien, pero tú sufrirás la primera prueba-dijo el rey
-Acepto, si así lo deseas.
Se acercó el verdugo y colocó sobre la cabeza del enano un cocoyol y descargó un golpe . El enano sacudió la melena y se levantó sonriendo.
Entonces el rey, en el silencio, se quitó el manto y subió al cadalso y el verdugo le colocó un cocoyol en la cabeza.
Al primer golpe el rey quedó muerto.
En el acto el enano fue proclamado rey de Uxmal y ese mismo día la bruja lo llamó y le dijo:

-Ya eres rey. Sólo esto esperaba para morir. No me llores porque mi muerte no es cosa de dolor. Cumple con la justicia que aprendiste de mí.

Oye el consejo de todos y sigue el mejor.
No le tengas miedo a la verdad aunque sea amarga.
Sé antes benigno que justo.
Destierra de tu corazón la venganza.
Acata la voz de los dioses pero no seas sordo a la de los hombres.
No desdeñes a los humildes y no te confíes, ciego, en los poderosos.

Por un tiempo el enano siguió los consejos de la bruja y la felicidad se extendió por el reino. Pero con los años cambió de espíritu, cometió injusticias, se volvió tirano y tanto creció su orgullo que un día dijo a sus consejeros:
-Haré un dios más poderoso que todos los dioses que nos rigen.
Y en seguida mandó hacer una estatua de barro y la puso sobre una hoguera y con el fuego se endureció y vibró como si fuera campana.
Entonces el pueblo creyó que la estatua hablaba y la adoró.
Por esta herejía, los dioses destruyeron Uxmal.

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El mensaje de este blog

Llena lo cotidiano de amor, de entrega y cuando la tristeza quiera empezar a caminar en ti, ábrele la puerta y píntala de pájaros y niños, y la magia hará que a través de las lágrimas, brille una sonrisa.

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